Dos estudios publicados en The Lancet y eClinicalMedicine confirman que pequeños cambios en la actividad física, el sedentarismo, el sueño y la alimentación se asocian de forma clara con una menor mortalidad, especialmente entre las personas con hábitos menos saludables. La evidencia refuerza que incluso mejoras modestas tienen un impacto significativo en la salud y la supervivencia.
El estudio de The Lancet, basado en datos de más de 135.000 adultos de Europa y Estados Unidos, muestra que añadir cinco minutos diarios de actividad física moderada puede reducir la mortalidad total hasta en un 10%. Asimismo, reducir 30 minutos al día el tiempo sedentario se asocia con descensos de entre el 3% y el 7% en el riesgo de muerte, y sumar 10 minutos más de actividad moderada o vigorosa puede reducirlo hasta un 15%.
Por su parte, la investigación de eClinicalMedicine, realizada con casi 60.000 personas del Biobanco del Reino Unido, concluye que combinar pequeñas mejoras en sueño, ejercicio y dieta puede aumentar la esperanza de vida. En personas con peores hábitos, cinco minutos más de sueño, dos minutos de actividad física y media ración adicional de verduras al día podrían traducirse en un año más de vida.
Ambos estudios, aunque observacionales, coinciden en que cambios realistas y alcanzables pueden generar grandes beneficios en la salud pública. Los autores subrayan la importancia de promover hábitos saludables como alternativa eficaz y complementaria a enfoques farmacológicos, así como la necesidad de ampliar este tipo de investigaciones a países con menos recursos.
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Con información base de: EFE / Foto vía: Pixabay