El Arsenal necesitó solo media hora de la primera parte para sellar una goleada ante el Wigan (4-0) que pudo ser aún mayor y que le trasladó a los octavos de final de la Copa de Inglaterra junto con el resto de aspirantes al trofeo.
Plagado de menos habituales y con jugadores necesitados de minutos, el equipo de Mikel Arteta disfrutó de un encuentro plácido, distanciado de la presión que jornada tras jornada le condiciona y le obliga para mantener el liderato de la Premier ante el acelerón reciente de sus perseguidores.
El Arsenal, que en la pasada jornada no pasó del empate ante el Brentford en la Liga, se tomó un respiro ante un adversario menor que es antepenúltimo en la League One, la tercera división inglesa. El cuadro visitante, que no hace mucho jugaba con los grandes en la Premier, afrontó su visita al Emirates lastrado por cuatro derrotas seguidas y ocho partidos sin ganar.
Resignado a su suerte casi desde el principio, fue un juguete en manos del Arsenal en la primera parte. En siete minutos, del 11 al 18, dos asistencias de Eberechi Eze desnivelaron el marcador. Primero con el gol de Chukunonso Madueke, que hizo el primero, y después con el anotado por Gabriel Martinelli.
En plena avalancha londinense llegó el tercero. Fue un autogol de Jack Hunt, que intentó despejar un pase desde la derecha de Bukayo Saka. Y el cuarto, en el 27, culminado de forma impecable por Gabriel Jesús, que picó la pelota al portero Sam Tickle después de recibirla de Christian Norgaard.
El Arsenal ya tenía en la mano su objetivo y aflojó después. Dio el partido por cerrado, igual que el Wigan, que centra sus metas de la temporada en mantener la categoría.
Pudo ser mayor la goleada del Arsenal, que se dio por satisfecho y centró la segunda mitad en dar tiempo a menos habituales. Incluso, Arteta hizo debutar al portero Tommy Setford, de 19 años, que saltó al campo en el minuto 87 en lugar del español Kepa Arrizabalaga, suplente habitual de su compatriota David Raya
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