El entrenador del Sevilla, el argentino Matías Almeyda, declaró este viernes que, "a pesar de que la semana ha sido diferente por la espera de la sanción", que ha sido de siete partidos tras ser expulsado el pasado sábado ante el Alavés, "han sido días normales en cuanto al fútbol" y la preparación del encuentro contra el Getafe.
Almeyda, que compareció en conferencia de prensa tras el entrenamiento que dirigió en la ciudad deportiva sevillista, recordó que "no es bueno que nada saque del foco lo importante", que para él es el duelo en Getafe ante un conjunto azulón que "tiene un estilo de juego trabajado".
"Dejan el alma en cada pelota, es un rival que merece muchísimo respeto porque tienen unas estrategias" que los convierten en "duros para cualquiera", aseveró el de Azul (provincia de Buenos Aires).
El técnico bonaerense insistió en que su suspensión por siete jornadas que le impuso el Comité de Competición por esa expulsión y su posterior reacción ante el árbitro del encuentro, el colegiado navarro Iosu Galech Apezteguía, es "una injusticia porque nunca" debió "ser expulsado".
"Eso no avala la reacción que tuve y por lo que pedí disculpas", apuntó Almeyda, quien recalcó que "jamás" ha proferido "ningún insulto" e indicó que él también está "dispuesto a aceptar disculpas", en referencia a que, en su opinión, no hizo nada para que le mostraran la tarjeta roja.
"Pagaré las siete fechas de suspensión pero la sensación es de injusticia total porque todavía no sé por qué fui expulsado. Luego, rompí una botellita y me pueden caer diez o veinte partidos, los que quieran. Estoy todo el día diciendo que hay que tener tranquilidad y el primero que perdió la tranquilidad fui yo. Me equivoqué y quiero usarlo como un aprendizaje", añadió Almeyda.
El preparador sevillista anunció que no volverá "a hablar con un árbitro porque" el domingo se limitó a "preguntar" el motivo de su expulsión "con las manos atrás" y por ello lo apartaron por "medio torneo", una circunstancia que le "causa dolor, por supuesto, pero también incrementa la pasión" que siente "por este club" y su "compromiso con la hinchada".
Almeyda vaticinó que "al vestuario no le va a afectar" su ausencia del terreno de juego "porque está más unido que nunca" y esa "unión es lo que hará que el Sevilla salga de esta situación", algo que cree que "sería bueno para el fútbol español porque" no se trata de "club normal", sino que "al Sevilla se lo mira en todo el mundo y es un equipo importante para LaLiga".
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